Aikido por la Paz sí escuchó al Padre Amable

Desde niño el Padre Amable siempre tuvo claro que quería dar su vida por los más pobres del planeta. Su sueño era conseguir que ningún ser humano pasara hambre, que todo el mundo pudiera acceder al agua potable, y que ningún enfermo muriera por falta de medicinas. Por eso, en lugar de vivir en la cómoda Europa vive en un pueblo de Congo, al borde de la selva tropical.

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